miércoles, 7 de noviembre de 2007

100 Años del Licey


Antes que llegara el primer automóvil a nuestro país. Antes de que se armara el primer tapón en la 27 de Febrero con Núñez de Cáceres. Antes, por supuesto, de que existiera la 27 de Febrero y la Núñez de Cáceres.

Antes de que se transmitieran las primeras imágenes por televisión. Antes de que llegara el primer canal a nuestro país. Antes, por supuesto, que se pasara el primer partido de pelota por aquella caja de imágenes y sonidos.

Antes de que viéramos la primera calculadora, el primer abanico de techo, la primera nevera, el primer microondas. Antes de que compráramos el primer disco de 33 revoluciones por minuto, el primer cartucho 8-track, la primera vitrola. Antes, por supuesto, mucho antes de que tuviéramos la primera computadora.

Antes de todos los blogs, antes de todos los emails, antes de todas las direcciones IP del universo, antes de todas las páginas de Internet. Antes de Yahoo!, de Google, de que Bill Gates fuera dueño de medio mundo. Antes, claro está, que el mero mero Internet.

Antes de que el mundo fuera lo que es hoy, para bien o para mal, antes de los cohetes teledirigidos, antes de los rascacielos, antes de la aviación comercial, antes de que el mundo se volviera un patio donde el grito que se lanza en Corea del Sur se escuchara en las Bahamas.

Antes de que naciera la Maldición del Bambino, antes de que el Bambino fuera Bambino, antes de que Ty Cobb fuera Ty Cobb, antes de que Cy Young ganara 511. Antes de que hubiera béisbol en todas las casas.

Y aunque ya existan otros equipos que aspiren en buena lid a igualar o hasta superar sus hazañas, lo cierto es en el Génesis del Béisbol Dominicanos, el primer versículo fue "¡Hágase el Licey!", y la gloria nació hace cien años.

En aguiluchos.com nos complacemos en extender una sincera felicitación al Club Atlético Licey por arribar a la redonda cifra de 100 años de fundación. Nosotros los Aguiluchos con nuestros setenta años, no somos precisamente unos muchachitos, pero 100 años son cien años y eso no es paja de coco.

Felicidades a los buenos liceístas (sólo a los buenos liceístas), a los que pueden ser amables sin perder el buen ojo. Nos complace ser sus más encarnizados rivales, y nos enorgullece tenerlos como némesis. Desde la famosa acera del frente, nos regocijamos con ustedes.

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